Sunday, June 19, 2005

Carta un toque nostálgica

Te digo, amor… y perdóname porque aún te llame así, pero es que sigues siendo, dentro mío, ese amor. Esta noche me sentía bastante sola y recordaba tu mirada, siempre perdida, quién sabe dónde estarías amor. Cada tanto me encontrabas y me decías te amo, y yo te amaba siempre siempre, porque miraba tu alma, y veía tu niño… entonces me besabas, y me decías adiós, porque había terminado la noche. Volvía el día, te extrañaba y esperaba tu llamado. Siempre me buscabas, me escribías, me observabas como si nunca me hubieses visto; me regalabas suspiros que yo tomaba con mis manos. Y ellas hablaban con la voz de tus suspiros en cada caricia. No encontraba nunca el espacio que separaba tu alma de la mía; quizá estábamos tan unidos que no lo podía percibir, o quizá estaba tan ciega… tan ciega, mi amor…
Lograbas con cada gesto hacerme feliz, acompañabas mi corazón y lo tenías como si fuera tu tesoro, y yo tenía el tuyo como si fuera de cristal… temía dejarlo caer. No podías ver el brillo que despertabas, pero no importaba… sonreías y nada importaba.
Y de pronto, amor, esa dicha… esa dicha se fue. Cambiamos y no había vuelta atrás. Miraba tus pasos, tan cortos, que dabas para llegar a mí pero no sé por qué, como un espectro me escapaba; después ya ni caminábamos. De repente no nos encontrábamos. Las noches interminables, el rocío al amanecer que siempre nos acompañaban, se sintieron solos como tú y yo. Estaban vacíos; ya no tenían sentido, mi amor. Y te extrañé, te extrañé tanto que asfixié mi sensibilidad; quebré el dolor, respiré lágrimas… nada más…

2 Comments:

Blogger Prox! said...

Ups! Nomás entré a comentarte sobre tus interesantes gustos literarios. Saludos!

1:03 AM  
Blogger mermeladaderosas said...

yo todavía pienso que extraño la rutina que se me confude con el amor

3:57 PM  

Post a Comment

<< Home